InhivitadoCADAHÁVER
(POEMAS PARA VELORIOS EXACERBADOS)
--Fèlix Mèndez--
UNO
SOMETIDO A LA LUZ DEL QUICIO QUE DA LA LÁPIDA AL PROFANARSE…
Los proveedores de seda púrpura
Los hacedores de silencio dentro de huesos
El paso entre brazos separados del cuerpo
El cuerpo oyendo el eco mortuorio del futuro inverso en el desdén de la muerte
Mientras el erebo hacìa de su pedido, deber de cadáveres
Porque mientras alguien tejía un fardo otro huía flotando sobre aquel féretro lácteo
Porque el animal ajeno a la tierra hoza tus entrañas
La donación de almas había concluido
Cedía el astro con su luz, la sal cubría su cuerpo
Dipsomanía de antropófagos
Un hipocampo surgía de sus orbitas, para aovar en tu boca de profanador
Ha entendido desde dentro que, sus uñas rasgan el cielo cadmio de sus propios muertos
Porque la muerte acarrea con su canto un sinnúmero de notas difíciles de percibir en vida, rea de muertos
Abrazada dentro de tejidos toca un objeto inmaterial, antimonio
Tesoro de muerte
Su hirsuto cabello, sirve como cosquilleo para viejos duendes, frivolidad entre los muertos
Su axis apunta hacia el cierzo descansado de su madre
Ha girado sus restos. Se prepara a separar cierto hueso no dejado de contar
Hasta es que es descubierto por la mirada del propio cadáver
Arranca sus lóbulos, las iris saltan, lo hirsuto en ella enreda sus filamentosas manos. Ha descansado, grita, ha sido tortuoso el encierro, la libertad en partes separadas
La oración es movimiento, la danza de huida con resto quebrado
Los soles ocultos persiguen a los azores y búhos, mientras los cuervos son engullidos por dispersos cadáveres, sazón de muerte, razón de las almas, equívocas y voraces
Inequívoco es el altar de la huida
El jadeo pronuncia nombres dejados de lado sobre las lápidas. Persiste el intento del búho
El eslabón es engullido, la fuerza propia del ese
Cesa el sonido, entre líneas se han ocultado los fardos
Sepulcral. El silencio y el profanador
Repite lo del inicio, proveedores de seda
Terminemos con un silencio desolador, descansemos
el sueño, la danza y el despertar del muerto.
Porque es el insomnio del andar sobre la necrópolis.
LA SENSACIÓN DADA AL MORDER EL CADÁVER
El símbolo fresco. El muslo del cadáver salado
Hallado de lado bajo un baño de luz trágica
La razón había sido lógica, engulló un ensordecedor río de mudez
Descubriendo su viento ventral se podría oír el erebo detrás, solía decir
Las ataduras eran de la propia muerte, ya no poder andar, ya no más el insomnio del caer
Y el vestigio dudoso en las uñas alejadas de las manos, la tortura después de la muerte
Porque una tortuga danza sobre sí, una multitud de hormigas dibujan con su tránsito el nombre de Niti
La imagen, la muerte, sólo un buitre asolando el cielo, era perfecta al huir por el abismo de sus fauces
Sólo un rito por esos días, mi mano temblorosa descendía desde aquel otero silencioso hacia el oasis muerto en sus iris
Cuando sus pasos separados del cuerpo dejaban una oscura luz a modo de palabra
La palabra de la muerte, la palabra del cadáver, incluso su velo de piel
Su verbo como por asilamiento cedía desde la ventana proveedora de razones fúnebres
El sonido del buitre ahuyentaba al alma aún dispersa, el alma cuida del cadáver
Me tape los ojos ante el primer picoteo
Me tape las manos al saber que, yo también deseaba beber de aquella fuente de carne
Hiena carecida, hiena de cristal platinado, bien carecida
Un cintillo rozado cruzaba sus frescos labios de cadáver
Y como último acto había dibujado su propio féretro lácteo, para huir por ahí con el viento del universo
Cedida las alas por la muerte
Álbum, albor, árbol que como raíces cráneos
Soprano a lo lejos, danza macabra, inconcluso el transito del cadáver
Acebo sin holly, Goodfled aúlla sobre la estratosfera
Y la mano desparece con el cadáver dentro. Ya la minúscula jauría detiene la huida de todos al ocultarlos bajo tierra.
Entendámoslo sólo están ocultos por estos días
Goodfled, muerde nuevamente el cadáver.
Y EN LOS CENTÍMETROS OSEOS DEL GRITO ÙLTIMO
Lácteo, Surge el féretro
Y en el ámbar del silencio
Brilla su muerte, buitre
Y su color pálido también
Hondo
Ya no enmudece el desierto de cristales, tala el viento
Y otra vez en la astillas del arma de kan, nácar de sus huesos
Y en los roces de los proveedores de seda luz, y sobre la voz del brujo un búho
Se oculta bajo tierra, rato del joven horadando el cadáver
Detrás del nuevo sol, los ovados sedosos ven al reptil
Aún cuando la flor desata su fuego, ogro tembloroso
Ya supongo su despertar de mar, ramas y telarañas, pétrea mirada del ídolo
Y hecho andar bajo ello. Ya oprimía su resurrección con mis manos atadas
No pude destapar la lápida
Transparentes, pare el viento el sol
Y llega el cadáver, otra vez. Cristales de voces
Para ver si en verdad cotidianamente
Suele besar los labios abiertos del cadáver
TARDA A LA VEZ DE DESESPERAR AL OJO ALBO DE SU ENCIERRO.
AGRIETA LA LÁPIDA
El abrir de tu piel muerta
La ventaja de la muerte ante las fauces del antropófago
Tu vestigio dudoso cuando ya ha empezado, tu laberinto de huesos, la sal se bebe
La sangre debe, tus dientes llenos de pasos de cadáveres
Deberías considerar despertar al menor ruido, suena el hacha
La consigna era: sólo los esternones saldrán de esta necrópolis
Su muerte fue bella, atada y con un ensordecedor grito de la boca hacia dentro
Flotaba su aroma atrayendo a ciertos arácnidos hacia su tribu
Su cráneo muestra una luz parecida a su voz , y calle entonces la danza de filamentosos seres
La sangre absorbe desde su cubil de gigantes cántaros negros
Unos eslabones de cobre descansan sobre su lengua
No pude entender el lenguaje de su muerte
La oscuridad está despierta entre sus entrañas
Ya sus ojos visitan un largo túnel bajo el pecho de aquél
Es espontáneo su movimiento aunque muerta
Es débil ahora el paso con el trofeo mortuorio
Cede la sed de húmeros, ya pronta en visitarte.
Y su arroyo purpúreo se aviva cerca de la lava
BAOHTONEV
Helio, nadir, albo y turbio, convergen en tu quietud de tambor
Felino volador del erebo
Prado morado sobre espinas del huido
Porque sus nudillos al brillar acaparaban la voz de aquel extraño mar
Devuelve entonces sus pasos a la tumba
Bacanal de cadáveres
Aunque exista un ave que petrificada trina la orden
de la muerte, para no ser cumplida, tan sólo a modo de acto
in sacro
Paraca es ya su mirada, incomodo el piano y el violín
y aquel saborcillo de las piedras hundidas era suyo
Apareces, desapareces, cesto lleno de brazos alejados del cuerpo
Aprendiz de degollador
Aunque ya intento unir las partes iguales
surge un monstruo en forma de árbol encallecido, seda infecta
Y no juzgo la gota Írrita de la sal de los ojos, bondad de la muerte
Un fardo, un cesto, vaivén
Consolados los granos de tierra, volcán bosteza
Aúlla, déjala hablar y gemir
Burbuja de fuego
Gozne del cadáver
Vela el viento, versa el velo
Cuando el día del planeta rojo contempla el regreso
de quien entreteje la lava
para hacer dulce el alimento de los dioses vivos
EL LAGO A DESTIEMPO, CADÁVER INVERSO, DESTIEMPO, EL LAGO
Charca, delicado el madero se muestra ámbar
Sus rubís insertos quebrados, el fetiche gira inmóvil
Aval del viaje parco
Insistió la imagen dada, explicación perenne
del mundo suspendido por el velo del cadáver
Talante del cilicio, oigo la efervescencia de la sangre al abandonar su recinto
Respira el cadáver, dicho en bemol, respiran del cadáver
Laberinto esculpido por la sola mirada del cadáver
Las ceras se inclinan, el fuego da a la holganza del cadáver frenesí
Es fácil desde fuera del cadáver
El sol en su boca
El sol ya es su boca, tiritan a pesar del quemazón
Palmas y ojos de los ejecutantes
El trinar soso, tea satisfecha, tea sofisticada
Cada ante miembro brilla
Anaranjea, rojo, mientras calma su danza el jote
Oscuro cuello violáceo
Es su pronto jolgorio
Mientras alguien tardíamente flagela el cadáver
Sólo saltaron sus cenizas
No despertó, ubicuo seno
MANGLAR DULCE DEL CADÁVER
Interno en sus iris hallo un pequeño mar
Cuyos bancos de peces de acero es otra muerte. Historia
Ría pequeñita
En sus dedos interno. Delante de un altísimo muro
Cuya perspectivas es la unión
Con la muñeca roída por el roedor azul
Deseo abrir su boca
De ahí libre la enorme nueva especie llamada lengua
Diciendo, tu parapeto es su paso
Cuando la especie nueva roce de ángulo a ángulo Aquella palma, mano del muerto
Entonces detengo sus ingles
El manglar, me dispongo a su fuente
Al devenir diverso de estados de tiempo habidos ahí. Ávido
Dadiva y pigmento, abolición de los huesos
Converjo. He ubicado diversas espinas sobre las breñas de carne
Y cuerdas para no dejar caer el velo de las iris
Cuando debajo en la sima, el manglar cede al tránsito, sede de la voz mortuoria
Ha sido tortuosa la labor
Se muestra cansado, vacila en dar el último trazo o tajo abridor del camino del vientre
Se dispone a hilar cuando la llamada lengua gotea su veneno sobre sus oídos
Y despierta fundido en un espacio unido al cadáver
Converge insano
ACEBO SURGIENDO DE SUS FAUCES DE CADÀVER
La hija dotada de hilos de hierro fijos en su desnudo cuerpo de pez
Nace perdida en las hojas de aquel árbol desenterrado
Decide su bondad débil, con el arma entre sueños versa el yerro sobre el inmenso hoyo desprovisto de garúa, besa la mesa del cadáver
Jacaranda de cieno, arnés de espuma, aros y vasos unidos por el juego quieto del cadáver cm. Guiño de la muerte. Our. Retiene el vaivén de las sustancias abandonadas al partir la carne. Bebe el instante arácnido humano. Cm
Deidad exenta y nómada NO Al hambre de cadáveres dice aquel
Que hurta restos sin paz, Andrógeno sólo el quemar de los restos libera al alma . Quién es quién ahora
Jamás hubiera sospechado del zaino portador de brazos capaces de desordenar el curso de nuestras muertes
Niña dicha justo en el momento de la muerte, haz de mí el temblor mordaz negado al enterrar el cadáver
Black. Juicio de la estatua suicida al dejarse caer ante una roca desnuda
Descansa la muerte después de su última obra, ha tejido un rencor para sí misma
Duda la dadiva del viento, júbilo de la tierra al recibir al nuevo huésped bajo ella
Viene mareada desde el recuerdo en blanco y negro de la vicisitud del mañana del cadáver
Inconcluso el insomnio de la muerte
EL CRÁNEO DICE A LA VOZ
Chirriante desciende el silencio
El ápice del arma enjoya el cadáver incrustándose debajo de la tierra la luz
Por que un jote de ojos de jardín danza longo
Oculta el silencio el habla de Holly
Cuando el enorme pez chapotea en tierra, agallas y ojos
Dolor del oxígeno, el lado nombrado por el cadáver en su quietud
Otra vez el coto deambula ebreo, ojos de solsticio
Sobre el silencio en la intención de callar a Niti
Y hallo el bejuco cuyo extremo próximo cede al vibrar de aquél
Sabías que ocultar el cadáver era el tiempo de sí mismo
Extenuado está el bejuco por que la hija pertenecía al rito de las hojas, futuro
Por ello occisa
Aún así huye la lis del paraíso hacia su reducto de lego, me desato en ataduras, hazlo tu también madre del sol
El tiempo te espera para atarte a su lado de movimiento, el lienzo es distinto pegado a tu cadáver
Aunque viese
Lento y dado a la música de rocas bajos olas de lava
No entendería
Incluso la casita bajo la arena dada como precipicio nocturno
Cóncavo, viscosa, la vez del trigo trillado en tus espaladas, multitud
Desglosa el limbo, bocado de agujas
Cuyo fin halle, pretérito, campanas del cadáver
Es el cráneo y médano visto desde la fase oculta del lago en llamas
El jote siente el aroma de Niti, se apronta al cadáver
Viese crecido en las lágrimas del badén
Ya hacerle el arroyo que pueda alcanzar la cripta, sol desproporciona la muerte, ápice
Responde la elocuencia de los árboles con el rumor de su follaje
Ya el caballo atado ultima detalles
Cuando el cometa se posa en su lengua tiesa
El coto dulcifica al gruñir, descripta
Y el violín no hace más que dictar sus bemoles
La mano del ejecutante es cortada por su cierzo
El amor al cadáver es alzar su mano hacia la orilla de tu lecho de cráneos
Gustaba de su angustia al intervenir el caparazón como féretro
Toco el vuelo, encalla el cielo
No esquivas el llar dibujado, transparente cadáver
Gustaba del agua cedida por el cadáver
Mi misión es alzar mi mano hacia la orilla de tu cadáver
Cadáver una vez más repta hacia los medanos de carne
Aquí esperamos, óptica
DARÁ AHÍTA
Descubierto el junquito del cieno. Última virtud del trato del cadáver
Humeante la espuma detenida en la boca de aquél,
Olores de huesos dispersos. Junto al bullicio del cementerio
Es festivo el día, cuenta con el relato dibujado sobre el fardo, ha sido modificado
Jamás nueve veces es siete, gotea del cielo un intenso paisaje lácteo
Quien ve desde lo alto de la necrópolis. Volumen de la muerte
Nido del cadáver detenido por la enorme jaula creada por la festividad temprana. Juicio tardío de la rocas de aquél cetro
Vemos mudos a los desnudos de la carne tragándose sus ofrendas de flores
El sol por su boca busca sus iris perdida. Ahora antimonio
Deidad perdida en el intento de la resurrección, hasta hoy se le oye andar buscando su encierro
El aire del lugar proporcionaba la delicada sensación de ser degollado por los recuerdos de las respectivas muertes
El miedo se torno alegría al pellizcarnos
Alcanzo a ver aún sus ojos en los ojos de las aves que danzan en lo alto
Jamás vi tu tránsito de cadáver de animal del encierro bajo tierra
Vemos incluso tus frases flotar en el panteón de nuestra angustia
Se detiene el detente de acero
Doblemente el litigio de las jaurías fuera de la visión del cadáver
Juro atormentarte con la música de las hormigas sobre las orugas que recorren tu cadáver
Tome los esternones como teas yendo en tu búsqueda en medio de un bosque inexistente
Entiendo al caparazón flotando a solas sobre el cieno cristalino
Quién mella a la muerte, sino es la misma muerte
Dichosa tu elección guadaña de cierzo
Embistió el cuerpo, cadáver flotando en las manos de sus mitos
La catarsis del cadáver al salir al presente ha dejarse abrasar
Cambio de cripta, urna de palabras en el reencuentro
Si quien tiene el porque de los ratos de párpados viéndote
El límite del miedo cuando se olvida de serlo, el miedo a no tenerlo
Por ello rasgo el cierzo perdido de su último aliento
Suspira la hiena, suspiran los proveedores de seda
Kilómetro del cadáver, Junio para marzo. Níveo para la desglorificación de tu héroe, ve
Pócima de encierro, quiera el humo darme un mensaje entrelineado tuyo,
Hagamos gritos reñidos con el sonido, tú solo los oyes, mundo silencioso y lleno de huesos parapetados para el desborde
Miedo al precipicio que carece de caída, quieta quedas ahí sin caer
Damas de huesos pintados con crayones sobre espuma láctea
El máximo resto de un gigante cuya madre era la visión del arma que abrió sus entrañas buscando el páramo oculto ahí
Quietos todos. Ríe el cadáver con su musiquilla de panteón
Intenta tomar la flor transparente que surge de su cripta
Brasa oída cuando la gota lenta tras el cráneo llegaba para despertarlo de la vida, garbo del cadáver
Mimo del viento
Demonio apagado, modo del moho
Joven muerte, florido saxofón
Ya se inicia la bohemia de los cadáveres
Dará ahíta, y el cráneo como espejo.
EL UNIVERSO SEGÚN UN PLATO INTERVENIDO POR EL CADÁVER
Allá en el mar seco de quilla
junto al dedal de quien teje estrellas tan alejadas
imagino la humareda de un cadáver incinerado tan sólo para estar alejado de su memoria
Ningún genio profetizó sobre la angustiosa falta de respeto de quién se va sin ni siquiera besar el cadáver
Revive el nido con sus aves rapaces nocturnas
Hubiera gemido el cadáver. Pronto vemos el bello instante de la tormenta silenciosa
Era mayo, descabezada, la sensación dada al tener a tono sub del carrillo, el grumo brown tuyo
Habitualmente abanicábamos a las briznas que nacían de sí
Brizna fúnebre, aro atado al humo del existente céfiro a tientas
Cuando creo rozar el clavel turquesa transparente al oír el velo y las cadenas del cortejo fúnebre
Follaje del flagelo
Rapsodia, paso y dedos de papel, por encender la duda del fuego cuando es abstracto
Del oeste viene un pino tan pequeño para el féretro, flor de calcio
0ye la eutanasia
Luego dudo del suceso, incursiono en el lugar donde el rigor de la muerte cede y es huida
Higuera cuya misión es ocultar al asesino de nubes
Viene del faro cuyo mito era alumbrar el fondo submarino sin dirigir hacia ahí su luz
Se mueve aún el humo, gélida y furiosa sin moverse
Todas las iris saltean intentando el gambito de la muerte
Rezo ante el hijo de la madre del sol
que hoy intentó ahogarse en la luz propia de su muerte
Hubo una vez aquel mar en la luna
Donde en verdad la muerte entendía su rito como nuevo brío
Ahora intentamos aquello al encendernos
Para como lenta humareda morada, cieno azul,
ascender y llegar hasta allá
Vive muerte y permite nuestro ascenso
Motivo del aroma del humo, norte 34.
EL CEMENTERIO DE CRISTAL
Dice la quietud en los árboles de cristal
La bruma sólo se entreteje en sus ojos, ave sin páramo
Profundamente dormidos, la verdad dicha desde la mentira de creerse habitado por entes poseedoras de demonios, vivo después de la jornada desnihilizada, bifurca el cuerpo el sendero al caer depositado
En un sueño inconcluso solo en las manos
Nieve virgen del hielo, en las serpientes y dentro del bada, acuña el placer del cadáver
Desangra la voluntad dividida de los huesos salidos del cuerpo
Sé de aquel humano que deja su cuerpo a la compasión del sol interno en la tierra,
Diurno, febrero es el preámbulo, fe de las vísceras, bebe la vez del cadáver
Sed del Búho y el higo, íbamos a dejar de ser antropófagos
Viuda de la tierra, por ello va a su encuentro debajo
Ámbar, halador de imágenes, latitud vaga del cadáver
Hija pronta del invierno, el frío nos acoge, jugamos con la niebla al patearla
Gaviota congelada, íbamos
Dando tumbos con violines insonoros, ven hacia nosotros Nieve virgen de hielo, no digas nada a la hija del cadáver, Vuelve Helia con su descanso sobre huesos
Selva de la madre detenida por su virtud de morirse en la quietud de su vástago, dime dado de cieno, duda el ave azul cuando canta en la necrópolis, niega la razón del cadáver
Dama del tamaño de un cementerio de cristal, oí al higo florecer dentro de tu fuego,
Dos pavos reales niegan su abanico de fuego, mientras la niebla respira a los cuerpos
Descienden y versa la sazón de la muerte
En cada lápida hay un jeroglífico equidistante
Confiamos en la muerte ya
En su dedicación para con los cadáveres
En este caso los cadáveres danzan flotando a tono
de la música dada por el movimiento de las piedras
Dado de cieno, sal en sus huesos
Cráneos alejados de las osamentas, teas densas
Los proveedores de seda descansan su obra
Inmóvil tu velo, elige tú, hija de las hojas encendidas
Jardín del juego del cadáver, cristal y cadáver
La niebla muerde nuestra presencia, nos engulle brumosa
Llegamos a invadir un paisaje que no podemos tocar, Sopla aquél sobre nosotros
Rozamos el abismo desde sus cráneos
La clavícula de la bestia, destellan las piedras
Caen los árboles de cristal y los cadáveres quedan suspendidos entre la bruma
Es el silencio dibujado por aquel momento dictado por el rol de la muerte
Se yergue ya la obnubilación
Cambian tenuemente los ojos y cierto horizonte,
Ven desde nosotros
Cuando ya descansan de pie los cadáveres y las lápidas se retuercen.
Porque queda aún vida en el cementerio de cristal.
Destellan las piedras.
EL RECINTO LLENO DE LABIOS DEL CADÁVER
Atacaron como tú al azar del húmero
la mejor tentación de aquel día fúnebre era ella
Tu nombre de piedad descripta, solía ser de sal al menor augurio
Un sin número de estalagmitas. Señal, abanico de huesos, el camino dado por la forma dispersa del cuerpo Intervenido por los proveedores de seda
Novio del cadáver al continuar. Seguir la gota oblonga de la goma ungida sobre él
Un pez se desata para el lienzo del cadáver
De quien cava sobre los huesos. Hubo un tesoro Irreconocible sobre sus dientes de papel. Quien seca lentamente el puente de la voz al cadáver, k2o
Dicho el mensaje, ciñe a tu cuerpo el augurio del cadáver
Notas en tus mejillas la huella de aquél elemento cuya sustancia principal es herida con la presencia transparente, cayó al decir imagen del cadáver, hieren al rehén subterráneo
Bird, Brown, Berd, niego todo contacto al ras del cadáver
Río de huesos, novel es el intento de la vida engullendo aquel extracto de nube dada por la voz del cadáver
Fidedigna es la fuente de la coraza de la tortuga,
Da al prójimo lo mismo que desees para tu enemigo, nombrado como resto profanado,
Odalisca del cementerio detén tu detente, odiado el misterio que se resuelve con la inteligencia, claro es el duende al intercambiar con el cadáver joyas de silencio
Démosle a su descanso una dosis de caos, lampada de sal
Voces de las tinieblas coloreadas por la risa intermitente del cadáver
Dice su canto con la flauta hecha del húmero
Sabía de la intención del amanecer
Cuando a cuestas el violín cuya cuerda es el recuerdo de la agonía del cadáver
Bejuco agitado por el ruido psíquico del cadáver
Démosle cifra al siguiente fémur, fíjate, la quena y la púa transparente
Fin inquieto del sepulcro, átona la virtud del cadáver
Dame réquiem del cadáver aislado por la voz del que dijo, en verdad no ha muerto
Hueso pequeño sobre la sangre emergente del volcán de la carne
Quieto fantasma sepulcral del mar. Dominado el bogar del cadáver
EN DÓNDE ABUNDAN LOS MONUMENTOS FÚNEBRES.
NECRÓPOLIS.
Un lago rojo teme a la tentación del cadáver
La gran extensión de aquél
Veremos entonces la calidez de la tentación del cadáver
Autopsia (ǁ examen de un cadáver).
Veremos al ojo albo del cadáver emerger
Atracción por la muerte o por alguno de sus aspectos
Perversión sexual de quien trata de obtener el placer erótico con cadáveres.
Gota del lago, ova del dado de cieno
Cesación o término de la vida
Yergo en ti cadáver, gota del veneno del cadáver
En el pensamiento tradicional, separación del cuerpo y el alma.
Versificación de la muerte
Muerte que se causa con violencia. Lo condenaron por la muerte del obelisco
Agazapado el emú sin alas, estío del hielo
. Figura del esqueleto humano como símbolo de la muerte. Suele llevar una guadaña transparente
Música del tránsito de la cal, rueca tenebrosa
Desus. Afecto o pasión violenta e irreprimible.
Alcanzo oír las lágrimas del cadáver descender
Composición musical sobre cierto número de versos para que la cante una sola voz.
La del cadáver
Biombo del viento
Tengo sueño dice el cadáver
Tengo sed de tu grumo brown. Tierra cedida
Instrumento que sirve para hilar, y se compone de una vara delgada con un rocadero hacia la extremidad superior
Vuelta o torcimiento de algo.
Divide la voluntad del cadáver
Muerto violentamente
Y es perteneciente , enternecedor o relativo a los difuntos. Honras fúnebres.
Sacrificio en que se quemaba toda la víctima, toda la victima se ha dicho
Especialmente aislado
Acto de abnegación total que se lleva a cabo por...........................
Acción y efecto de conceder el cuerpo a la tierra
Figura que se produce cuando la persona que habla conviene o aparenta convenir en algo que se le objeta o pudiera objetársele, dando a entender que aun así podrá sustentar victoriosamente su opinión de cadáver
Concavidad en el espesor de un muro, para colocar en ella una estatua, un jarrón u otra cosa. Concavidad formada para colocar algo; como en las construcciones de los cementerios para colocar los cadáveres.
Piedra llana en que ordinariamente se pone una inscripción. Cadáver de hielo
Hueco del ara donde se depositan las reliquias y que después se cubre y sella.
Tu huella cadáver
Confusión y oscuridad que no deja percibir y apreciar debidamente las cosas en la necrópolis
Perteneciente o relativo al entierro y a las exequias.
Cuando sucede, exequias de tu viento
LA LUZ DEL CADÁVER ABANDONANDO EL CEMENTERIO
Amnesia del cadáver
La magia insomne del cadáver
El cadáver hermoso deja de serlo gracias a la visita de los proveedores de seda
La tierra es lasciva cuando engulle tu cadáver
El resplandor de la vida dicho por la sepultura, ingrese Ud. cadáver
Dispones de la figura dormida
Convulsión y estallido, catarsis del cadáver
Veladura y pátina de aquel objeto oscurecido por la sombra del cadáver
Olvidemos al cadáver y hablemos de ello
¿Mistifica su muonstrosidad? Detengo el viento parsimonioso de la palabra del cadáver
Óyeme sustentación de la paz del cadáver, no creemos en ello y por ello hoy abrimos tu vientre tierra lasciva
Se revela la perspectiva psicológica en la imagen infeliz i bizarra de los que destejen el vientre de la tierra hacia el cadáver
La familia del cadáver es un álbum de huesos, la oportunidad de abrazar la imagen
No ha sido tu voluntad cadáver, eso importa hoy, egoísmo mistificado
Entendido como signo el cadáver es descubierto, repleto el fin de la lasciva tierra
Por qué lo hiciste tierra lasciva, por qué secuestrar nuestro cadáver de viento
Por qué, indaga la muerte en la experiencia perdida del cadáver
El eje de la memoria es la reflexión sustituida por el oasis del cadáver
La confesión es ajena a la promesa del cadáver. Liberar el mar a tono de niebla, fantasma del mar
Al igual que su desarrollo el cadáver esta siendo objeto de arte de lo proveedores de seda
Tomo el retrato y a continuación paso a formar parte de la madre y padre del cadáver
Quisiera que lo bello de este instante preceda a lo horrible de su silencio al quedar quieta
No abandones el cuerpo sobre aquel mar flotante todos los días por la calles del cementerio tejido en mi pecho
Cuando ya desmarañado el fardo sólo se encuentra una palabra
Tergiversación de la imagen al ver el hundimiento del féretro lácteo, vómito cadáver.
ME EXPLICA EL CADÁVER
Ello, cadáver inflingiéndome dolor
Cerca de una mesa habitada por otros cuyo sueño quedó quieto en aquel recinto
De ellos sólo uno responde la pregunta del húmero
Disperso su golpe atrapa mis entrañas
El trazo del viento desata la humareda del cadáver
El exceso del cadáver al querer beber el silencio de otro
Se reconcilia uno nuevo al llegar solo con la estructura de su dorso
Violento es el viento, lenta la mirada del olvido del cadáver
Ya persiga a la memoria del cadáver
La vera del cadáver al oír su rostro reflejado en el muro de huesos que separa las palabras de aquellos
Féretro redondo, incluso su fanatismo al ingresar cerca de la aurora. Las oprobiosas miradas de los árboles secos y muertos
La flor es una carroza cuyo destino está en la entraña de la luna
La capilla arde opacando tu luz cadáver
Perpetúa la hornacina donde sólo encajan tus manos atadas al sol que cayó dentro tu existencia de cadáver
Y es equivalente tu cadáver al humo de las montañas enfurecidas por tu muerte dentro de un puente que se dirige al sol oculto bajo la tierra
Permíteme cadáver dejar mis restos cerca de él, cuando sólo los hongos puedan habitar tu recinto anunciado para el inicio de la vida Niti
Nítida se oye tu voz al acercarme a las mariposas tejidas e inmóviles
Ataúd piramidal, tu registro físico hacia el sol de la noche
Te esperamos en la sima de la montaña que nace inversa, ataúd esférico
Millones de cadáveres inquietos por salir a inundar el cielo con su luz opaca e insoluble
Permíteme tu influjo, ya que hoy es invitado el cadáver a la cena sin mesa y sin cuerpo.
DESATA TU NOVÍSIMO CADÁVER
Dos cadáveres caen por el candil
Un sonido similar surge del sueño de ambos hermanos de lienzo
El candil persigue al mar
Los cadáveres persiguen al lienzo cegador de oscuridad
El kan diestro y siniestro penetra las fauces del sueño de aquellos cadáveres
El alimento del cadáver es la pausa del deudo perseguidor de la puerta anudada en el mar
La vestidura del cadáver es de cadenas. Es difícil andar para el cadáver
Mece el cadáver un puente difícil de cruzar
Zarpa un barco parecido al cadáver, estribor el hígado, babor el antebrazo, popa su encierro, proa su memoria, el iceberg es la niebla, la lápida
Nace un árbol del cadáver -Necesitamos leña padre-
-Ve, arrebatadle las piernas a tu madre-
Haremos un libro del tamaño del puente que teje tu madre allá abajo
Lucidamente el cadáver construye una mesa para armar en el cementerio que dejó en casa
Se permite engullir el recuerdo del cadáver
Sola en compañía del cadáver
Espasmo último del cadáver
Respira desde abajo despertando al sol
Duerme fuera en nuestro tránsito sobre el candil
Bebemos nuevamente sus brazos ardidos para este estío del hielo
Pensamos en la fiesta de la muerte, la fiesta del funeral, candil y cadáver son lo mismo
Es un abismo sobre el prado, aquel, el cadáver a ciegas suele cruzar
Inusualmente se escapa de la palabra muerte para hacerse presente en el fuego cremado de otro
Y las manos marmóreas que a solas acaricia para, anudar la luz a otro cadáver
Indómito cadáver
Le permito al golpe del cadáver retroceder y ser un paisaje que permita al viento descansar hasta tonarse ave que detiene el transito del cadáver
Desatinadamente se ha creído en el merecimiento del cadáver, pero ello no existe, si cuando en un inicio ya ha pedido su tumba cerca de la vida humana
Llora el cadáver del nonato próximo
Es centella carente de imagen y sonido que el cadáver repite incesantemente sobre mi frente perpetua de marfil en la hastiada isla que es la tumba
Mientras en el pardo tornado candil el cadáver que temió rodar se retuerce entre pétalos que abrieron el féretro y lo hicieron brotar con el botón de tulipán negro
Que detiene un niño atado al tambor gigante que su llanto hace vibrar, se inicia la imagen, decae el sonido
Pero el cadáver teje una sonrisa con su latir de agonía
El funeral es fiesta ante todo, agonía del cadáver dentro del féretro
Melodía en re menor, sol oculto dentro del cadáver.
EL VELO QUIETO DEL CADÁVER
Inmenso refugio de árboles de arena ardidos por los cadáveres. Dosel de doncellas cadavéricas
Un manjar agrio necesitado por el cadáver. Relog anudado a la sombra del refugio sobre la tortuga Perseguidora de palabras sobre las setas. La llave del féretro, la voz
La dulzura de las hojas perdidas en las yemas sobre las que cayó el cadáver
Del mar marmóreo junto al verbo de su cilicio. Teme el humano destapar el cráneo cuando tiene sed de instantes creídos hasta ahora ocultos ahí
Las aves que juntas congregan a los cerdos que buscan trufas en tu pecho cadáver
Abandoné la manía de dejar el desnudo cadáver, debo cegar el césped y cubrirte, además cuatro piedras en tu alrededor te harían bien
Las vestiduras sobre miel atan a la hiena que acongojada desea tus pasos, tu insomnio del andar
El nadar subterráneo del cadáver teje un sonido Despertador a la hora en que el búho anunciaba lo siguiente, otro bosque dentro de tus rótulas cadáver
Tu facultad de monstruo bello para los niños visitadores de tu lecho invisible
Es constante la espera del buitre cerca de tu sombra de cadáver, éste ya oculto en las entrañas de la tierra
Es costumbre de la noche dejar salir a sus presos en búsqueda de manjares andantes pero, sólo para dejarlos boquiabiertos con sus nombres en los labios
Lágrima de la tierra cuando el árbol de arena se acongoja por la memoria del cadáver 54
Y te hallé desnuda en su tumba intentando besarle, ya no nos persigue ahora, está entre nosotros
El profundo paisaje de su lenta agonía debe estar ahora queriendo desafiar la enfermedad de decir arrebol, Claveles propios de la noche de la necrópolis
Nunca consigue su objetivo la guadaña, se queda quieta antes de traspasar el sol de los ojos del cadáver
Queda quieta la agonía oyéndose orar a solas entre la anunciación y la luz de las manos negando su estado, Es propio el caracol cruzando tu vientre
Cuando ya teje arando la araña el velo de este cadáver.
SI EL HOMBRE TEJIERA SOBRE EL CADÁVER
Quizá hoy te acompañe cadáver. Quizá hoy
Alejándome del instante de tu recuerdo de cadáver para llegar a ti
Cuando inicio la ascensión de aquel páramo de carne Desatada y brillante donde las púas de mi lengua no hacen mas que dejar caer el pétalo líquido
Será por aquel airecillo hilarante llevado hoy por ésta pendiente tejida por las uvas caídas
Sobre los labios de aquel rey, no ingeridas aún, no por el rey, sí por la bestia que juega con un clavel turquesa intentando desatar su cielo
Yo te persigo cadáver, entre dos roques inmersos en la niebla
Cuando también aquella me muerde y desaparece parte de mí ante quien me espera al final de la luz de un caracol aovado por la austeridad del cadáver lleno de olivo y oro
Ya te tengo cadáver entre las espinas espurias de la noche Rota por el líquido segregado a tientas por la bestia disfrazada de poema
Completa la imagen del oboe dentro del tambor carecido de sonido, es tu muro de cadáver
Instálame cadáver, tiende mi lecho, pon el mosquitero, crea un cuento y, haz de mi estancia junto a ti, el sueño creado por la muerte
Ahora pasa un ave sobre un corcel de plástico cuyo movimiento se parece a tu agonía . Cadáver
Te repito, parece hoy te acompaño entre tu velo de tierra y piedras. Entre tu bosque de perlas desaparecidas, entre seda
Tu ancho mar cadáver. Muchos dicen elige humano, yo no puedo cadáver, yo no te elijo, es el cierzo callado que, me lleva a ti con paso raudo o pausado, según el mar seco y, según el caso del desatado. Cómo quedo quieto tu cadáver, cadáver. Saber del himno del hilo que entretejió tus manos en la víspera del nacimiento de tu hijo óseo. Bebe vaca de bronce sobre el cadáver
Salgamos a pasear cadáver, hijo del niño dentro de la ventana nueva del cementerio
Evoluciona el rito del búho, donde queda el quehacer del fin
No digo ya fuego, dentro de un juguete para el exceso del cadáver
Digamos que a ocho metros esta tu peldaño de sueño
Forma perentoria, ya mereces tú cadáver quebrar el cielo que no te deja saltar
Abrázame cadáver con tu tejido de viento, quizá hoy cadáver.
AUNQUE EL CADÁVER DUERMA SIEMPRE OIGO SUS PASOS DETENIDOS
Príncipe cadáver, astillo tu cetro con la mordida temerosa del que teme el frío del sol
¿Me oyes cadáver? He olvidado tu frase de cadáver, conversa la lluvia con el fardo
Se menciona a la virgen perpetua absorbiendo la imagen líquida de su amante
He buscado entre el paisaje óseo tendido en la paradoja de ser tu hijo cadáver
Pienso en las innumerables imágenes que quedan quietas al asistir a un juego donde el éxito es mencionado como la muerte
Tendido frente de la efigie de arena asolo la quietud de aquel animal que rige entre los cadáveres
Penetra entre la hierba el anodino ser perseguidor de estructuras óseas por el solo placer de hacer un puente con ellos
La flauta traversa de tu húmero
Tambor de cieno, oye la música del ser agónico sin dejar de lado su propia existencia
Hemos creído en la perseverancia del cadáver segundos antes de su partida hacia el sendero donde todos flotan como retando a la ley de la gravedad, cae cadáver
Me inclino ante la astucia de aquel ave deseadora de tus restos, es su rito de alimentación perenne durante siglos, el siglo del cadáver no lo podré sentir, mientras tanto visito otro que juega a desatar su tumba
Instantes precisos cuando avisto el recuerdo sobre otros seres que atesoran las cenizas dentro de tu vientre, mar fantasma de nuestro invierno
Los tambores se acuchillan porque hace frío hermano cadáver
Ya no tengo miedo de tu mano cegadora de vientos
Instalo la imagen dentro de un cofre parecido a la ballena que solo nada en tu recuerdo
Recaudado pacientemente domingo de domingo dentro de tu necrópolis
Se niega la amante a interceptar tu imagen en otro que atraviesa la calle a modo de panteón festivo
Hada soy sin la fragancia emanada de la visita de tu nueva habitación
Intentan los invitados y yo crear un juego parecido a la voz de tus pasos del lado del inframundo
Un coro capaz de unir los vidrios dispersos de tu sonora caída
Hemos dado la vuelta al mundo atado en tu tumba
Quizá la noche nos despierte dentro del laberinto de tus cabellos allá abajo
Permíteme comentarte cadáver que, ayer te vi entre la niebla que produce un vaso lleno de nieve roja
Pues entonces cadáver no debo más que instalar tus presagios dentro de mi boca a la hora de que me toque deshacer el mar de los ojos de aquel que, mencione su destino entre sus dedos hundido en mis heridas
Cadáver ya es la hora de entretejer la nieve inexistente en Lima
Quizá hemos sufrido poco cadáver, al menos nosotros
Para ello existe aquel lago danzarín donde las aves solo saben contar pequeños cuentos con su vuelo y nado
Desordeno tus cenizas para hallar un nombre parecido al tuyo
Ubico el cubo de cieno
Hallo los azarosos guarismos
El momento es propicio para la sed de andanza
Entre tus manos detenidas en aquella efigie de bronce que sólo mis ojos suelen crear al lado de la ciega luna que no sabe despertarte
Allá iré a despertar una vez más, la noche del cadáver
LA INQUIETUD DE CONFIAR EN TI CADÁVER
¿Anquel dónde estás? Inquiere el gnomo, descubierto por aquel niño perturbador del sueño del cadáver
hemos recogido aquellas flores que, las aves atesoran para sus nidos. Te haremos un gran nido invisible cadáver. Porque no se menciona el atolón en las puertas de la necrópolis
Ya pronto será el mar predecesor de otro pequeño captador de las miradas de los cadáveres
El cadáver toca una flauta del tamaño de una hormiga gigante para sí, hora que, es pequeñísima perturbación para nosotros
Hemos alcanzado la pronunciación exacta de tu comprensión de cadáver, pecadillo del cadáver impreso en la manía de aquellos que a solas intervienen la quietud de las máscaras
Aliviado al fin el cadáver sale a observar el paisaje del precipicio de un alfiler hacia su fardo
Dudamos a veces de tu presencia, antes que una guillotina de algodón instale sus filos ante nuestra carne vestida de sal
Presentimos sin duda, la asolación del verdugo que te acompaña en tu lecho desatando tus huesos hacia el páramo dudado por sí mismo
Y claro aún recordamos aquel jueguillo de palabras tuyas que decían:
Mece la esfera su espiral detenido en la invisibilidad de mi lengua sobre tu vientre de acebo silencioso
Te hemos traicionado creo cadáver, porque el juego inventado recientemente, no es mas que, una parodia de tu juicio ante las lampadas de nuestra, ahora madrastra, tierra
La legión de nubes no termina de describirnos tu presencia en otros lares cadáver
¿Sabes cadáver? De vez en cuando lucimos tus trajes y la gente suele ser muy cariñosa con nosotros, sobre todo cuando imitamos tu voz de piedra temblante, nos atesoras mucho más ahí, tú cadáver
Y la música que creamos para nuestras constantes visitas a tu nueva habitación, no la recordamos y es por ello que cada vez surge una versión nueva y quiero que, por favor tú, desde tu silencio la anotes sobre papel óseo, para que así en nuestra enésima reunión nos la puedas cantar cadáver
Pero hace silencio, la efigie que con su transpirar intentaba darnos una señal tuya cadáver
Será que aquella luz de sus ojos de bronce nos ha dicho que quizá ya despertaste con tu lento caminar hacia la pronunciación de la frase, al fin.
Entonces agradezcamos, diciendo: al fin cadáver.
IN HADA VER, COPA LLENA DE ASTAS INVISIBLES
Los ejecutores alejan las aves con sus latidos dudosos frente a la ejecución del cadáver
Ya acariciamos el cuerpo como una leve danza de manos Sobre la sombra de la música dejada por aquel instrumento de cuerdas al destruirse
La ostentación de la muerte al lucir tu cadáver fresco y lozano
Descansamos del viaje taciturno de nuestras manos sobre tu cuerpo desnudo antes de vestirte cadáver para, tu fiesta eterna de los húmeros
Lo concreto hubiera sido la razón espuria y espumosa de las lágrimas del cadáver al recordarse frente a una luna capaz de caber entre sus labios lívidos
La libido del cadáver es sustancia para nuestros pequeños encuentros dentro de la necrópolis, pequeña flor de pétalos líquidos
Aquel toro demuestra sus habilidades frente a tu voz oída dentro de un cántaro lleno de luz
Un tozudo kan intenta adiestrar al huracán denso de la luz del cadáver
Oigo incesante tus pasos sobre la madera de otro féretro sobre las nubes cuya lluvia es silenciosa e invisible a nuestra percepción de fugaces instantes de animales de yeso quietos sólo para la tortura de veros delante del cadáver, talante del cadáver
Y con sumo cuidado deslumbras la sed del mensaje hallado dentro de tus huesos dispersos en tu nueva ciudad
Descubierto el celo de tu halo contagiado de la enfermedad de construir pequeños castillos de sal azul
Tengo ansias de llorar madre del sol, muchos deseos de desatar a la fiera que se esconde en la burbuja del ultimo aliento del cadáver
Pensamos ahora contraer la enfermedad que haga posible nuestro paseo por la mejilla de aquel monstruo que osó engullirte
Danos hoy la tentación servil de dar paso a su lengua entre nuestras laceradas fuentes
Cuando aquella aprendiz de maga luce en su báculo la tentación de ser bella y buena a pesar de estar muerta
Es tarde seguro para nosotros, pero no para ti cadáver, aún las islas suelen encontrase entre los maullidos de aquellos felinos que a la distancia colocan las estrellas en tu nueva ciudad cadáver
Oprimiría tu regazo cadáver, es aquella garúa temblorosa símbolo del deseo tuyo por hablar ahora con las sombras que abandonaron el lascivo cuerpo
En aquella montaña donde la mitad de sus habitantes acostumbran ser disfrazados enteramente de nieve para su contacto con los tuyos cadáver
Hombrezuelo cuya arma es desordenar varias esferas para sí abandonar la que, sus uñas rasgan
Siento tus manos en las paredes descansadas para el ingreso del fantasma del mar
Que el coro de los caracoles persiga la instancia permitidora de nuestras más perversas intenciones hacia tu legado de muerte
Cuando ya entre unas espinas solemos absorber tu energía ubicada siempre en un lago invisible pero totalmente humedecido por tu voz de cadáver
Separa más tu quietud de nuestras manos acompañadas de tu reboso, ahora de metal transparente
CADÁVER PRESIENTO ALGO DE TI
Como si el liso y extenso recinto donde hoy habitamos entre tambores silenciosos y flores líquidas fuera a cesar por el azar de tu tiempo cadáver
Como si el silencioso mar de algodón dentro de tu espacio de cadáver fuera explotar
Como si las setas una de una fueran uniéndose hacia lo alto del sol para construir un gran espejo y luego detenerlo
Se oye el latido del cancerbero, se oye el paso de un río seco y letal
Se oye el trote de descabezados rocines
Se oye lúgubre el instante perpetuo de los cerdos dentro de grandes proveedores de seda
La tensión del puente entre dos ensangrentados bozos
El cuello aquietando la fuerza del bejuco morado
La gova amarilla tornándose alegoría transparente sólo visible desde las manos de nuevos cadáveres
Será posible cadáver, algunas aves desordenan sus nidos intentando partir
Sólo algunas
Los badas engullen más cieno detenido por la jornada
El cielo no es gris es dorado, es hermoso el día
Tan hermoso que, nuestro celo hará quedar todo quietísimo hoy
Cuando aquella dulce doncella paralítica puja hacia la vida a aquel ser parecido a un pez
Del tamaño del abismo, para los que lo engendramos
Decisión del cadáver, decisión de la bestia vestida de rozado con la espada en sus fauces
La costumbre de dejar en la penumbra los restos en paz cederá ante la imagen de la voluntan que imagino hoy de ti cadáver
Como reto el cadáver empieza su canto entre la alborada que deja aquel día al desaparecer sin amanecer, qué ha ocurrido aquel día cadáver
Qué ha empezado, qué enmienda detiene el tránsito de los visitantes de la necrópolis
Haz juzgado a tus visitantes cadáver o todo es un ejercicio de sujeción entre la tierra que te cubre y nosotros
Qué sucede cadáver por que te levantas dejándonos
Porqué conjugas el verbo huir con el sustantivo cadáver
Porque se ve una gran verja hecha de tus restos cadáver
Ha sido suficiente para ti cadáver
Un gran velo se despliega sobre nosotros, los dedos oprimen la sed
Los badas desatan su canto, los búhos se solidifican
Nuestros ojos quietos te ven desolar el mundo para que una pequeña estrella de mar te lleve entre una de sus alas, es tarde para nosotros cadáver
Es tarde cadáver, mejor descansemos cadáver, hasta que aquel astro que te detiene entre sus dientes decida alimentarse con los que hoy te sirven
Ya rogamos al dueño del cadáver.
--CERO--
REINO BADAJO, TAÑIDO DE LA CARNE DEL CADÁVER
El paquidermo nocturno retorna
Pequeño kan entre los restos de túnicas sobre aquel alfiler del tamaño del obelisco
Ele, fango, mamut y tea. Por las dudas roza el sol
El paisaje cuyo rumbo es usual al dejarse morir entre aullidos de chacales destinados por esos tiempos sólo a, atesorar los cadáveres en viejas cavernas amarillas
Permíteme tu retiro cráneo de mamut
Ebúrneo palacio dentro del cristal de los ojos del cadáver, sal azul, cieno dorado
Cuando como dardos regados sobre la ciénaga estamos, porque su virtud es atesorar objetos para los idos de ese lado, cadáver toma tu ofrenda
Han hurtado los pasos del cadáver para hacerlos retornar entre las astillas del puente del mamut tembloroso
Es mío, mientras su anillada trompa hoza en la memoria del tesoro óseo llevado en su lomo inmenso
Descansamos en tu virtud mamut quieto, danzarín del tiempo
Hoy está el dulzor de las nubes quietas en tus ojos muertos
Hoy entre el tul inmenso dado por el gélido instante de tu muerte, pequeño soldado intentando adiestrar un elefante de yeso posado como óbice sobre una miga de pan helado
Madre del mamut atesóranos entre la niebla dada por tu voz desde ahí
El reino óseo, después surgiría un pequeño timón capaz de reconducir el orden óseo de aquel imperio capaz de caber en la prolongación de aquel insecto hecho de pétalos
Al fin aprehendimos ante el cráneo del mamut . El badajo de carne del cadáver es incesante. Te reconozco entre aquellos húmeros, mirada del caracol flotando sobre un pequeño tul tejido entre tus cabellos
Cuando pronunciamos tu nombre madre del mamut
Agradeciéndote el silencio y el cieno hoy cubriente.
Hoy cuando de ese pequeño otero surge aquel animalito capaz de contener una nueva agonía para ti
Disfrutemos de esta nueva cena sin mesa y sin cadáver.
--FÉLIX MÉNDEZ--
Sunday, January 29, 2006
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